LOS NIÑOS NACIDOS EN COLOMBIA, HIJOS DE PADRES EXTRANJEROS, DOMICILIADOS EN DICHO PAÍS, SON NACIONALES COLOMBIANOS

Por: Jesús Caldera Ynfante, PhD

Desde tiempos de Don Andrés Bello, insigne jurista y erudito venezolano, redactor del vigente Código Civil colombiano, el DOMICILIO está relacionado al ánimo de permanecer en un lugar, por cierto tiempo, abriendo en el mismo tienda, botica, fábrica, taller, posada, escuela u otra establecimiento durable para administrarlo en persona o por el hecho de aceptar en dicho lugar un empleo fijo diferente a los que regularmente se confieren por largo tiempo (empleos temporales) y por otras circunstancias análogas.

El artículo 76 del Código Civil vigente indica que DOMICILIO consiste en la “residencia acompañada real o presuntivamente del ánimo de permanecer en ella”.

El domicilio se obtiene apenas la persona se ubique y viva en un lugar de Colombia, demostrando de forma real o presunta, un ánimo de permanecer en el país cumpliendo una labor “durable” en el tiempo, comprendiendo, inclusive, aquellos empleos temporales que ejecute la persona en lugar que habita sin más restricciones que las indicadas en la ley.

La expedición del Permiso Especial de Permanencia (PEP) determina la presunción legal del ÁNIMO DE PERMANENCIA en Colombia y de la estancia regular dentro del país dando nacimiento al DOMICILIO dentro del país. Los venezolanos que carecen de PEP pero viven en Colombia y tienen ánimo de permanencia en esta Nación, cumpliendo alguna actividad de las indicadas en el Código Civil u otras afines o análogas, se presumen domiciliados en Colombia y sus hijos tienen derecho a la nacionalidad colombiana.

Es el DOMICILIO (y no la simple residencia) el punto de partida para la obtención de derechos fundamentales vinculados a la nacionalidad, que nacen por el hecho mismo de la radicación permanente o durable de la persona humana migrante en el lugar elegido por ella, estableciendo actividades comerciales o laborales que determinen ánimo de permanecer en el lugar.

Así las cosas, el Domicilio es el género en tanto que la mera RESIDENCIA (especie), según el artículo 84 del aludido Código Civil, hará las veces del domicilio civil respecto de las personas que NO tuvieren domicilio civil en otro lugar.

La publicación de ACNUR objeto de este comentario jurídico refleja, de nuevo, la reticencia de la Registraduría y la Cancillería de aplicar el precedente constitucional fijado en la sentencia de Tutela 075 de 2015, Corte Constitucional, cuyo beneficio o principio de interpretación pro homine (a favor) del derecho fundamental a la nacionalidad y a la personalidad jurídica de los niños nacidos en Colombia, hijos de padres extranjeros DOMICILIADOS aquí en esta amada Colombia debe ser la regla mientras que la RESIDENCIA es la excepción.

La sentencia T- 075 de 2015 debió ser acatada para el caso concreto. Desde la oficina del ACNUR, la Oficina de Migraciones de la ONU, la Cancillería, la Registraduría, el Congreso Nacional, la Presidencia de la República junto a las ONG’s defensoras de los venezolanos, víctimas de desplazamiento forzado transnacional, afectados por una Emergencia Humanitaria Compleja por la tiranía de Nicolás Maduro Moros, tenemos el imperativo ético inaplazable de lograr que sea reconocida la Crisis de Refugiados y que a los venezolanos que ingresen a cualquier país del mundo se los considere REFUGIADOS por razones humanitarias, con lo cual se les debe garantizar sus derechos y los de sus familiares a la nacionalidad, al asilo, a servicios públicos esenciales, a no ser devueltos y a integrarse a la sociedad del país de acogida. Esta decisión requiere valentía y coraje para acatar la normativas internacional sobre la materia de refugiados y, al mismo tiembpo, concitar la solidaridad colectiva internacional para que los países de acogida reciban recursos económicos suficientes para atender la crisis de refugiados presente.

El contenido de la sentencia T- 075 de 2015  debe ser tomado como un precedente para la solución de casos similares, dándole una interpretación extensiva de sus efectos a casos similiares, es decir una especie de efectos intercomunis o interpares para evitar que las personas afectadas acudan de manera masiva al ejercicio de acción de tutela, congestionando aún más los tribunales constitucionales de Colombia, limitando el acceso a la nacionalidad colombiana a niños que, legalmente, constitucionalmente y efectivamente, son colombianos.

Entre tanto, se tienen que articular medidas de exigencia y presión legal, institucional, comunicacional, política, etc., para que los entes competentes no confundan el concepto de DOMICILIO (más amplio) con el de Residencia (más restrictivo) y lo sustituyan de forma inconstitucional por este último, afectando con ello a miles de niños que habiendo nacido en Colombia y teniendo derecho a la nacionalidad colombiana, por estar sus padres domiciliados en este país, terminan siendo apátridas, parias, niños sin derechos fundamentales, contrariando el Estado Colombiano de esta manera  la Convencion sobre el Estatuto de los apatridas de 1954.

La superación de la Crisis de Refugiados pasa por la salida de la dictadura de Nicolás Maduro Moros, monigote de los tiranos cubanos, teniendo la oposición venezolana el deber ineludible de unirse de manera real, material y efectiva alrededor de una propuesta de país, una estrategia armónica y un plan de acción político concreto para, junto a la presión de la comunidad internacional, animar la esperanza de los venezolanos y dar al traste por vías democráticas, incluyendo la desobediencia civil, con la tiranía desalmada que oprime al pueblo venezolano.

Oremos y luchemos. La batalla por la liberación de Venezuela es política y también espiritual.

La luz siempre vence las tinieblas.

Los buenos somos más!

Fuente de información y fotografía disponible en: https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/venezolanos-en-colombia-como-sacar-la-nacionalidad-colombiana-261416

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