MUERA LA OPRESIÓN… EL 23 DE ENERO DE 2019: PUNTO DE QUIEBRE DE LA DICTADURA HACIA LA SEGUNDA INDEPENDENCIA NACIONAL

 

Por: Jesús Caldera Ynfante, PhD

Hoy, como en la época de nuestra independencia, el pueblo venezolano tiene la oportunidad de hacer realidad, en la práctica política real y concreta, las enseñanzas contenidas en nuestro Himno Nacional: Gritemos con brío,
Muera la opresión…

Hoy, más que nunca, con valentía y amor patrio tenemos que luchar por la Segunda Independencia nacional que tiene el 23 de enero de 2019 (pórtico de la democracia venezolana) como el punto de partida de un proceso político y social que de forma coherente y persistente, sin improvisaciones, articule todos los sectores del país y de la comunidad internacional que conduzca al cese de la usurpación del poder, a la caída de la dictadura de Nicolás Maduros Moros, simple instrumento de la tiranía cubana.

Hoy, más que ayer, tenemos que echar el resto, sacar arrojo, valentía y pundonor en la lucha por la restauración de democracia, el orden constitucional y la libertad emulando el ejemplo de nuestros libertadores quienes rompieron el yugo de la sumisión del pueblo ante el Reino español.

Hoy, como nunca, renace la confianza en el porvenir, por doquier revive la esperanza de cambio. Está demostrado en los Cabildos Abiertos que la mayoría quiere paz, prosperidad, felicidad y democracia y que está harta de humillaciones y atropellos contra el noble pueblo venezolano por la dictadura cubana y sus títeres en el país.

Hoy, gracias a Dios, tenemos las condiciones materiales y la oportunidad estratégica y política para levantarnos y terminar, de una vez por todas, con la vergonzosa situación de arrodillamiento ante la dominación extranjera que ejerce la dictadura cubana.

Hoy, sin indiferencia ni temor, tenemos la oportunidad de terminar esta etapa de claudicación y de renuncia a l soberanía nacional que surge como un imperativo político, moral y ético inaplazable para el Bravo Pueblo venezolano, heredero de los Libertadores de América. No más subyugación es la premisa de esta hora.

Hoy, como siempre, la dictadura tratará de aplicar la fórmula cubana de jugar a la división de la oposición y echará mano del último y único recurso que le queda: la represión y el terror.
No obstante, un pueblo unido y volcado en la calle, reclamando justicia y libertad, dirigido con acierto por un joven líder como Juan Guaidó, contando con la unidad de la oposición y el apoyo de la comunidad internacional, será capaz de demostrarle a la dictadura fracasada que está resuelto a ejercer el sagrado derecho de Resistencia ante la Opresión, que no tiene miedo, que apela a la protesta pacífica para restablecer el hilo constitucional usurpado, sin renunciar a acudir a la desobediencia civil o la rebelión popular, con ánimo democrático y valentía.

Hoy, esta determinación popular de acabar con la usurpación del poder, será el detonante para el punto de quiebre de la dictadura dentro del único pilar de sustentación que la mantiene a gatas: las Fuerzas Armadas Nacionales. El pueblo venezolano les pide se pongan del lado de la Constitución y defiendan la democracia y el interés nacional. A las Fuerzas Armadas se les exige una rectificación necesaria de los mandos dignos que existen dentro de ellas, quienes antepondrán la vida del pueblo y la paz nacional antes que inmolarse por una tiranía fracasada y perversa que no tiene posibilidad alguna de sostenerse en el poder.
Los hombres y mujeres, con sentido patrio, no obedecerán ordenes de masacrar la población indefensa que clama justicia, democracia y libertad. No querrán manchar de sangre sus manos. Quienes activan en las Fuerzas Armadas, saben del peligro que representa la aniquilación de la población civil desarmada por parte de paramilitares y agentes cubanos encubiertos dispuestos a generar una carnicería humana en Venezuela, con tal de mantener la subordinación de Venezuela a los intereses cubanos y tendrán la oportunidad de bañarse de gloria restituyendo la independencia y la soberanía nacional dando apoyo a la restitución del hilo constitucional roto por la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro Moros, ficha en manos de la tiranía cubana.

Cada venezolano, dentro y fuera del país, tiene el deber de apoyar a la Asamblea Nacional legítima de la Nación y respaldar, en la calle, con fe y templanza, a su presidente Juan Guaidó en la tarea de asumir la Presidencia de la República en calidad de encargado, con reconocimiento de la comunidad internacional, para generar las condiciones que permitan elecciones libres y transparentes en el marco de una transición política de la dictadura a la democracia en Venezuela para generar un proceso de reconciliación nacional, entre hermanos venezolanos.

No es fácil la tarea pero es factible y posible si la oposición, como ahora, se mantiene unida, de verdad, para sumar la fuerza política necesaria frente a una dictadura militarista acorralada por sus errores, con un pueblo arruinado en situación de emergencia humanitaria compleja, que huye del país buscando salvar su vida, sin respaldos internacionales decididos a jugarse el pellejo por un proyecto político fallido y sin sustento económico o político para mantenerse en el poder.

Oremos y luchemos mucho. La batalla en Venezuela es, antes que todo, espiritual ya que las prácticas idólatras de los hijos de la oscuridad pretenden un país donde impere la maldad y la muerte. Se aprecia que la cúpula de la dictadura funciona como una especie de secta perversa.

Tendremos liberación espiritual y libertad política.

La luz siempre vence las tinieblas.

Los buenos somos más!

Les comparto una parte de la letra de nuestro himno nacional:

“Gloria al bravo pueblo

que el yugo lanzó

la Ley respetando

la virtud y honor.
(…)

Gritemos con brío (bis)

¡Muera la opresión! (bis)

Compatriotas fieles,

la fuerza es la unión…!”

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