USURPACIÓN DE PODER, FALTA ABSOLUTA DEL PRESIDENTE Y TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA EN VENEZUELA

 

Por: Jesús Caldera Ynfante, PhD

“Cuando el clarín de la patria llama,
Hasta el llanto de la Madre calla”
Simón Bolívar, El Libertador.
Batalla de Boyacá, 7 de agosto de 1819.

I) La República agónica:
La magnitud de la tragedia venezolana no tiene parangón en la historia. Los efectos de la dictadura sobre la Nación son superiores a los padecimientos sufridos por nuestro pueblo en la guerra de independencia. Emergencia Humanitaria Compleja, crisis de refugiados y migrantes, devastación humana, social, moral y económica, destrucción del proyecto de vida y del tejido familiar/social de los venezolanos y una severa confrontación política que proveniente de una dictadura feroz y desalmada, instrumento en manos del tiránico régimen cubano, tiene a la Nación al borde de la disolución.

II) Destrucción del orden constitucional que extingue la democracia en Venezuela: 
El 10 de enero de 2019, es el día del horror. Pasará a la historia nacional como el día en que, fruto de múltiples violaciones a la Constitución, se consumó la más grotesca usurpación del poder político, por parte de Nicolás Maduro Moros, al jurar ante un Tribunal Supremo de Justicia parcializado y sumiso, un nuevo mandato de 6 años a sabiendas de que el fraude electoral del 20 de mayo de 2018 hace nula de nulidad absoluta (inexistente en tanto ineficaz por mandato del artículo 138 constitucional) la farsa de una “elección” que el pueblo y la comunidad internacional rechazan por amañada e ilegítima. Dicho acto, por contrario al ordenamiento constitucional, se reputa cómo no surgido en la esfera jurídica, irrelevante en lo político, inexistente por inconstitucional.
Ello, porque para la dictadura militar desalmada y totalitaria de Nicolás Maduro Moros la Constitución es un estorbo, la han pulverizado con el ejercicio arbitrario y sin límites del poder, destrozando el ordenamiento constitucional, socavando los elementos esenciales de la democracia que es un derecho (fundamental) del pueblo venezolano y de los pueblos de América según la Carta Democrática Interamericana.

III) Problema político y riesgo de Carnicería Humana:
La dictadura militar desalmada y totalitaria de Nicolás Maduro Moros, una secta dirigida por agentes cubanos, ultraja la dignidad humana, tiene sed de sangre y de poder y riqueza. Se nutre de la violencia (más de 26 mil muertes violentas durante el 2018), fomenta el crimen organizado -obra como Empresa Criminal- y hará hasta lo imposible para seguir usufructuando la presidencia de la República de Venezuela y las demás ramas del poder público atadas al puño del dictador de turno.
El problema de fondo, al suprimir la dictadura la plena vigencia de la Constitución, es que la magnitud de la crisis institucional trasciende los linderos de la hermenéutica e interpretación constitucional, porque la dictadura desconoce el ordenamiento jurídico constitucional haciendo esencialmente POLÍTICO (sin descartar los elementos sociales, económicos y jurídicos) el crónico conflicto que coloca al país al borde de la irracionalidad y la anomia general. Venezuela puede terminar de convertirse, en manos de la dictadura, en una tierra sin orden ni ley, regresando al estado de naturaleza, imponiendo la ley del más fuerte, donde la destrucción de unos contra otros, aupada por la dictadura y sus amos cubanos, podría terminar en una Carnicería Humana cruenta y sanguinaria.
Carnicería Humana esta liderada por el Gral. Padrino López y sus esbirros -junto a colectivos criminales y grupos insurgentes que ocupan parte del territorio venezolano- que por la visceralidad de los jerarcas de la dictadura sería de inimaginables proporciones de daño para el pueblo venezolano.
Este escenario de muerte, una real Carnicería Humana, podría, inclusive, estar siendo planeado por Nicolás Maduro Moros, el Alto Mando militar (Padrino López) y mercenarios cubanos presentes en Venezuela para acudir a una especie de Solución Final que les permita radicalizar el comunismo y perpetuarse en el poder político.
Tal proceder, un nuevo Pogromo de desolación y muerte, no respeta el derecho a la vida y la dignidad humana de los hermanos venezolanos, donde la población civil desarmada (oposición) terminará siendo sacrificada por los verdugos armados de la opresión (militares cogobernantes y demás grupos violentos) quienes defienden al Usurpador a no ser que haya una fractura dentro de las Fuerzas Militares que lo impidan.

IV) La solución constitucional: 
Ante la impostura y la usurpación del máximo poder político de la Nación que cometerán el día de hoy Nicolás Maduro Moros y sus esbirros, manipulados por los agentes cubanos, la Constitución de 1999 contempla una solución práctica en el artículo 233.
Somos de la tesis que lo que ocurrirá es que la jura de Maduro Moros ante el TSJ sumiso NO produce efectos jurídicos ni políticos por aplicación de los artículos 5, 25 y 138 de la Constitución.

Siendo inexistente tal juramento, por analogía iuris, se configura un supuesto de vacancia absoluta que debe ser suplido ope legis por el Presidente de la Asamblea Nacional.

Así las cosas, somos de la idea que el Presidente encargado de Venezuela, en este momento es el diputado Juan Guaidó en su condición de Presidente de la Asamblea Nacional, quien deberá proceder a formar gobierno provisional velando para que se realicen nuevas elecciones presidenciales universales, directas, secretas y transparentes durante los próximos treinta (30) días consecutivos a su asunción. Permanecerá en el cargo de Presidente de la República encargado hasta que tome posesión el Presidente electo en los nuevos comicios electorales.

Este ejercicio gubernamental provisional del diputado Juan Guaidó, ejercido a título individual, tiene todas las garantías políticas y jurídicas en cuanto a legitimidad democrática se requiere para obtener el reconocimiento de la comunidad internacional, sin que exista disyuntiva alguna dado que el Gobierno temporal legítimo será el de Juan Guaidó y no la impostura que representa la continuidad antidemocrática e inconstitucional del mandadero de Cuba: Nicolás Maduro Moros junto a sus esbirros mequetrefes.

En ejercicio de dicho cargo, el Presidente encargado Juan Guaidó debe formar el Gobierno Provisional; representar al Estado dentro y fuera de la Nación; asumir y ejercer como único y legítimo Comandante en Jefe de la Fuerzas Armadas; designar representantes ante Estados, organismos y entidades internacionales y producir las condiciones para llevar adelante la superación del régimen dictatorial a un régimen democrático mediante un audaz, efectivo, incluyente y estratégico proceso de transición política.

V) La Transición Democrática implica negociación política:
Por transición democrática se entiende el reemplazo de un régimen autoritario (totalitario, autocrático, militar, civil o cívico-militar) por un régimen democrático. Este proceso, complejo y difícil, se juega en la cancha de la NEGOCIACIÓN POLÍTICA. El mismo requiere de líderes formados dotados de prudencia, racionalidad y mesura que controlen sus impulsos, emocionalidad y radicalismos extremos.
La transición democrática requiere capacidad de diálogo, reconocimiento del adversario, madurez política, grandeza de talante y disposición a admitir que se debe conversar con el contenedor a conciencia de que ambas partes no pueden o no deben apostar por la destrucción del otro porque, a fin de cuentas, todos somos hermanos venezolanos.

La transición democrática no es claudicación ni capitulación: es negociación política.

Para que el régimen autoritario deje de serlo, dando paso a una democracia plena, sus líderes deben reconocer la capacidad y la fuerza política de la alternativa democrática y viceversa.

Ambos factores, pautan unos umbrales mínimos como punto de partida, con acompañamiento internacional, para definir la convocatoria a elecciones limpias y justas, atención urgente a la emergencia humanitaria compleja, plena vigencia de los DDHH (con énfasis en presos y perseguidos políticos), restauración de la violencia legítima del Estado y de las Fuerzas Armadas conforme a la Constitución y restitución de la funcionalidad soberana del Estado.

Es complejo y difícil pero es perfectamente alcanzable lograr un proceso de transición política en Venezuela sí entendemos que la patria está primero que mezquindades personales y que nuestro pueblo tiene derecho a una Democracia Integral donde esta sirva de medio y fin para que cada hermano venezolano vea satisfechos todos sus Derechos Humanos Fundamentales, puedan realizar su proyecto de vida valioso, cuenten con medios materiales e inmateriales para una vida decente, tengan oportunidades para florecer humanamente desarrollando sus capacidades y vivan y sean felices.

El desafío del nuevo Presidente encargado de Venezuela, diputado Juan Guaidó, quien debe asumir y posesionarse en dicho cargo (a título personal y no de forma colegiada) es batallar con coraje valentía, junto al pueblo, frente a un régimen autoritario y criminal, siendo imprescindible que los partidos políticos de la alternativa democrática y demás factores sociales y directivos de la oposición mantengan la unidad de propósitos en pos de liderar, como un solo equipo, las acciones políticas a nivel nacional e internacional que permitan el reconocimiento de su gobierno provisional y, con ello, sentar las bases del proceso de transición política de la dictadura hacia la democracia para lo cual el Estatuto a ser aprobado por la AN es un primer instrumento de gran valía en esta hora crucial y definitiva para la restitución del orden constitucional y de la democracia venezolana. Países como China, Rusia y Turquía prestarán evaluarán su nivel de corresponsabilidad en la solución o profundización de la hecatombe venezolana a partir de la configuración de un bloque real de poder político en la oposición capaz de ser alternativa democrática para derrotar políticamente a la dictadura.

VI) La hora de la libertad:
Estemos claros: recuperar la libertad y la democracia en Venezuela es cuestión de ahora o nunca.
Soy de los que opina que es la hora de la grandeza. Llegó el momento de obrar con liderazgo y altura para leer el signo de este tiempo y sumar las voluntades capaces de producir el punto de inflexión que conduzca a la dictadura a admitir que por el bien superior del pueblo venezolano llegó la hora de sustituir la tiranía por un régimen democrático de justicia social, inclusión económica y libertades.

En conclusión, es la transición política un proceso bilateral donde, con seriedad y respeto, poniendo de primero los derechos fundamentales de la persona humana y el interés nacional, se pautan condiciones básicas para que la vida y las garantías fundamentales de los actores de la misma restablezcan la democracia con apego a la Constitución restaurada en su vigencia, aplicable para todos, teniendo claro que la concordia y la pacificación requieren a futuro mecanismos de búsqueda de la verdad, reparación, perdón y no repetición de la justicia transicional.

Reitero: el presente y futuro de nuestra Venezuela se juega en la cancha de la Asamblea Nacional legítima y en el terreno de la Presidencia de la República provisional en manos del diputado Juan Guaidó quien habrá de asumir el cargo y adoptar las iniciativas políticas requeridas para encarar la usurpación de poder y trazar la ruta clara y alcanzable hacia la transición democrática en nuestro amado país.

Oremos y luchemos para que la racionalidad política impere.

Oremos y luchemos para que la violencia política y la sed de poder de unos pocos no terminen ejecutando una Carnicería Humana, enlutando de peor manera los ya atribulados hogares venezolanos.

Oremos y luchemos para que el el coraje y la valentía nos mueva a salir a las calles, de forma pacífica y democrática, a protestar contra la dictadura clamando para que la libertad venza la tiranía.

Pido a Dios y la Virgen de Coromoto bendigan a nuestro amado pueblo de Venezuela y permita que los pueblos hermanos del mundo y sus gobernantes sigan apoyando la lucha por la democracia, la libertad y la justicia en Venezuela.

Pido a Dios y la Virgen de Coromoto bendigan e iluminen a los diputados Juan Guaidó, Edgar Zambrano y Stalin González y demás factores de la oposición democrática en estas horas definitiva y estelares para la transición política a la democracia en Venezuela.

Pongo en manos de Dios Todopoderoso y de San Miguel Arcángel a todos los venezolanos para que, ungidos con la sangre de Cristo, impida toda obra maligna o plan malévolo de quienes gobiernan y someta sus corazones a la voluntad prodigiosa del Creador de la creación del que proviene toda autoridad en la tierra y es Dios por siempre.

Viva Venezuela 🇻🇪 liberada en lo espiritual y libre en lo político.

La luz siempre vence las tinieblas.

Los buenos somos más!

Con esperanza y fe en la  liberación de nuestro  pueblo tanto como el sentimiento y compromiso venezolano que me embargan, a más de 11 años de exilio en suelo colombiano, siendo el día 10 de enero de 2019.

Jesús Caldera Ynfante, PhD.

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